Fátima Bosch Dignifica a la mujer actual en Miss Universo
Percepciones / Por: Roberto Franco Briones / Consultoría en Imagen Pública ICONOS
Fátima Bosch no es solo Miss Universo 2025: es prueba de que la valentía y el porte también desfila, brilla y comunica
Hay triunfos que despiertan orgullo mexicano y la coronación de Fátima Bosch como Miss Universo 2025 es uno de ellos. Fátima no ganó por coincidencia: ganó porque representa lo que México admira y aplaude en una mujer: valentía y preparación. Ella no cree en la frase “calladita te ves más bonita”, ella se dignifica.
En Fátima se unen dos cualidades que pocas veces coinciden con tanta claridad: coraje y disciplina. Su historia personal la convirtió en una mujer que sabe defender su voz aun cuando otros intentan silenciarla. Esa valentía no solo la vimos en entrevistas o en un incidente, la vimos en su manera de mirar al jurado, en la forma en que pisó el escenario y en cada palabra que articuló con seguridad. Fátima no sólo llegó a competir, llegó a demostrar quién es.
Bosch proyectó porte a través de su pasarela, especialmente en traje de gala y en el traje típico inspirado en Xochiquétzal, caminando ambas prendas con espalda erguida, ritmo controlado y expresión serena.
Sí, hubo opiniones divididas en redes sobre algunos momentos, especialmente en traje de baño. Sin embargo, esas críticas terminaron resaltando un punto importante: su fuerza no depende únicamente de su belleza, sino de su carácter, presencia e historia, algo que comunicó con su cuerpo a través de sus brazos extendidos, de su lenguaje no verbal.
Durante la ronda de preguntas, ella no solo respondió: habló de los desafíos de ser mujer en un mundo que todavía exige que demostremos nuestro valor antes de reconocerlo. Prometió usar su reinado para crear espacios seguros y defender la voz de quienes sienten que no la tienen. Su discurso no fue un adorno; fue una declaración de principios. Y en su mensaje resonó algo más profundo: la certeza de que el liderazgo femenino nace de la empatía, la fuerza interior y la determinación de no permitir que nadie sea reducido a silencio.
Por todo esto, hoy México siente orgullo genuino. Porque la corona no solo se la lleva Fátima: se la lleva cada mujer que alguna vez dudó de sí misma, cada niña que piensa que sus diferencias son un obstáculo, cada persona que ha sido cuestionada por levantar la voz.
Su historia, su formación y su manera de comunicar se alinean en un mensaje real a través de su imagen personal, un mensaje que va más allá de la belleza, tiene que ver con la inteligencia, la valentía y la dignidad.
Por eso México se siente orgulloso. Porque su victoria es símbolo de fuerza y de confianza porque habla una mujer que sabe quién es. Fátima Bosch no es solo Miss Universo 2025: es prueba de que la valentía y el porte también desfila, brilla y comunica.
Roberto Franco Briones
Consultoría en Imagen Pública ICONOS
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