La importancia de la compatibilidad en la pareja

Aprendiendo a ser feliz /Por: Hania Sosa / Psicóloga

La compatibilidad en la pareja no se trata ni de ser polos opuestos ni de ser exactamente iguales.

Solemos escuchar que los polos opuestos se atraen y que dos personas iguales no podrían formar una pareja. Crecemos con mucha información que se ha transmitido de generación en generación con respecto a las supuestas recomendaciones acerca de cómo escoger mejor a nuestra pareja, pero tristemente muchas veces esta información no es del todo acertada o, cuando sí lo es, no le damos la debida importancia. Minimizamos el impacto que puede llegar a tener en nuestras vidas el escoger sin un buen análisis.

En las sesiones de psicoterapia suelo decirles a mis pacientes que la vida en pareja es una de las dos actividades más difíciles que tenemos a lo largo de la vida (la otra es la crianza); y precisamente por ser un área de nuestras vidas a la que incluso le vamos a dedicar la mayor parte de nuestra existencia, debería ser algo a lo que, desde que somos adolescentes, se le invierta tiempo para que de alguna manera se logre evitar al menos un porcentaje de la dificultad que de cualquier forma llegará tarde o temprano.

Los expertos en neurociencias afirman que no podemos evitar enamorarnos ya que este es un fenómeno que nos ocurre, no lo elegimos. Aquí entra la primera dificultad a la hora de elegir a la pareja que tenga más compatibilidad con nosotros, ya que durante el enamoramiento no razonamos de manera habitual. La primera recomendación para al menos utilizar una estrategia de minimización de riesgos es evitar tomar decisiones trascendentales durante la etapa de enamoramiento: mudarse o casarse, tener hijos, poner negocios, etc. ¿Cuánto tiempo es recomendable esperar para tomar alguna de estas decisiones? También las neurociencias dicen que al menos dos años.

El enamoramiento modifica la forma en que se liberan ciertas hormonas en nuestro cuerpo y, dependiendo de diversos factores, esta intoxicación hormonal podría durar hasta dos años. A partir de ese momento entonces ya podemos contar con que nuestra manera de percibir la realidad es más certera. Es en ese momento cuando también ya podríamos haber tenido el tiempo suficiente para conocer a la pareja y, ahora sí, hacer un análisis de las compatibilidades.

En la actualidad me atrevería a decir que cualquier persona debería buscar asesoría cuando esté en el proceso de formar parte de una relación a la que le vea potencial de ser un vínculo a largo plazo. Lo puedo decir de esta manera porque muchas veces, a pesar de nuestras mejores intenciones, no vemos con claridad por nosotros mismos y muchas de esas veces tampoco hacemos caso a lo que nuestros seres queridos nos llegan a decir al ver las cosas desde afuera.

La compatibilidad en la pareja no se trata ni de ser polos opuestos ni de ser exactamente iguales. Es algo tan complejo que sería imposible resumirlo en un pequeño artículo y hay libros enteros dedicados a ello, pero para darte algunos puntos introductorios a considerar, es importante que te hagas las siguientes preguntas: ¿Su manera de pensar acerca de la vida es semejante a la tuya? ¿Te gustan sus hábitos? ¿Sus pasatiempos son compatibles con los tuyos? ¿Coinciden sus planes a futuro? ¿Hay compatibilidad sexual? ¿Te llevas bien con su familia? ¿Tienen la misma idea acerca de los roles que cada uno debería ocupar en la relación? ¿La forma en la que administran el dinero es saludable?

Y dentro de lo que es sumamente importante considerar a lo que te respondas de todo esto, es que modificar cualquiera de las conductas que se desprenden de esas preguntas es una tarea ardua y que, si bien podría ocurrir ese cambio, no ocurre de la nada, no sucede sólo por vivir en pareja, por casarse o por la llegada de los hijos y tampoco cambia con el tiempo. Por ello, al escoger a tu pareja, debes considerar que tu decisión debería estar basada en la forma en la que esa persona se comporta en el momento presente, y no en la idea que tengas de cómo podría llegar a ser o en el potencial que le veas.

Si la persona tiene un 75 por ciento de afinidad contigo, y el 25 por ciento restante no son conductas que estropeen todo lo demás, entonces hay posibilidades.