¿Qué podemos aprender con los viajes?

Educación y personalidad /Por: Dr. Jesús Cabral Araiza

“No vaciles nunca en irte lejos, más allá de todos los mares, de todas las fronteras, de todos los países, de todas las creencias.”

— Amin Maalouf

Seguramente todos hemos escuchado la frase “los viajes ilustran”, pero ¿realmente es así? Personalmente, he observado a muchas personas después de viajes prolongados o cortos —ya sea a lugares multiculturales o con una larga tradición sociocultural— que no logran reconocer la experiencia vivida ni su impacto en sus mentes. Lo único que notan, en la mayoría de los casos y tristemente, es el efecto en sus bolsillos.

Con la firme intención de que esto no le suceda, amable lector, le comparto estas reflexiones.

¿Qué podemos aprender al viajar?

Entendiendo que la cultura de los pueblos abarca aspectos como religión, rituales, alimentación, formas de socializar y antecedentes históricos, entre otros, podemos destacar algunos aprendizajes clave:

Música y bailes tradicionales

A través de ellos, conocemos letras que narran la psicología y costumbres de las personas: cómo se enamoran, educan a sus hijos, respetan a sus semejantes y aman su patria. Los ritmos, ya sean agradables o simplemente curiosos, nos ayudan a comprender mejor su identidad.

Gastronomía

Este es un sello distintivo de cada nación e, incluso, de cada región. Disfrutar de la comida local no solo es un placer, sino también una forma de conectarse con la cultura. Para muchos, mientras más exótica, mejor.

Geografía, recursos naturales y fauna

Nuestro planeta aún ofrece maravillas naturales que vale la pena explorar. Montañas, ríos, valles y especies diversas nos invitan a meditar sobre la belleza del mundo y nuestro lugar en él.

Arquitectura

Las construcciones históricas guardan una belleza única y nos enseñan sobre el funcionamiento y la intención detrás de su diseño. Comparar su historia con la nuestra nos permite ser empáticos con quienes nos precedieron.

La gente

Sin duda, una de las experiencias más enriquecedoras es el trato interpersonal. Entender por qué algunas comunidades, aun en la adversidad, mantienen su felicidad y esperanza, nos hace reflexionar. Como mexicanos, sabemos que somos amables y cálidos, pero también reconocemos que condiciones socioeconómicas históricas nos han limitado para disfrutar plenamente de nuestro país.

Viajar: un riesgo que vale la pena correr

Con este último punto, deseo enfatizar que siempre es preferible viajar. Si bien existen riesgos al hacerlo, también los hay al no moverse de casa. Por más que planeemos un viaje y su seguridad, nunca podremos controlar todas las variables.

Si ya viajó en estas vacaciones, tómese un tiempo para reflexionar: ¿Qué le dejó la experiencia? ¿Cómo creció como persona al conocer otros lugares, sabores, ritmos y gente? Viajar nos transforma; nos hace evolucionar para ser mejores, no solo con los demás, sino, sobre todo, con nosotros mismos.