El bienestar animal inicia en casa
Desentrañando el bienestar animal / M.C. Sara Patricia Chagolla Morales / Forense Veterinario
El día de hoy quiero hablarles acerca del bienestar animal, el cual comienza en casa. Lamentablemente, desde hace mucho tiempo, se ha culpado a los médicos veterinarios por el fallecimiento de los animales. Sin embargo, en muchos casos, estos animales llegan a la consulta después de cuatro días de presentar diarreas o haber sido tratados con remedios caseros, como las famosas “recetas de la abuela”. ¿Y saben qué? Todo esto es, en realidad, maltrato animal.
Esta situación ocurre con frecuencia y cada vez es más común. Queremos que los médicos veterinarios sean como dioses, pero la realidad es que trabajamos con la ciencia, no con el ocultismo ni directamente con Dios. Ojalá fuera así, pero, desafortunadamente, no lo es.
Es evidente que, si un animal llega con signos de enfermedad de una semana atrás y ha sido medicado con fármacos destinados a niños, o con los “consejos” de la vecina, la tía o la abuela —como darles un “tecito de gordolobo”—, la situación del animal se agravará. Cuando finalmente llegan al veterinario, este no puede hacer milagros.
Por eso, hoy quiero recordarles que el bienestar animal comienza en casa. Es fundamental llevar a los animales al médico veterinario en el momento adecuado. Desde que notas que tu mascota está triste, deja de comer, bebe agua en exceso o se mantiene acostada sin actividad, es una señal de alerta. En el caso de los gatos, si se esconden debajo de la cama, no responden a tus llamados o dejan de acicalarse (es decir, de lamerse para mantenerse limpios), también son signos preocupantes.
Si dejan de vocalizar o, por el contrario, vocalizan en exceso, o si presentan diarrea, es momento de acudir de inmediato al veterinario. A esto nos referimos cuando decimos que el bienestar animal inicia en casa.
Recordemos que los veterinarios trabajamos con ciencia, y es esencial que los dueños tengan conciencia antes de llevar a sus mascotas al consultorio. No esperemos a que estén gravemente enfermos, porque, insisto, los veterinarios no trabajamos con ocultismo.
Hasta la próxima.

