Transforma tu enfoque de vida
Las mujeres fuertes / Por: Adriana Fuentes / Escritora
Transformar tu enfoque es posible. Puedes reeducar tu mente; es esencial dejar de enfocarte en eventos traumáticos del pasado
Hoy vamos a hablar sobre las etapas de la vida de un ser humano y cómo podemos cambiar nuestra mentalidad —o mindset— para vivir de manera más tranquila, positiva y optimista, enfocándonos en el logro de objetivos y sueños, pero siempre desde una perspectiva constructiva.
Las etapas de la vida pueden dividirse en: niñez, adolescencia, adultez y, en el caso de las mujeres, me gusta añadir la madurez y la menopausia.
La niñez es una etapa que, como sabemos, no depende de nosotros, sino al cien por ciento de nuestros cuidadores: padres, tutores, abuelos, etc.
En la adolescencia, comienza el autodescubrimiento. Es una fase en la que la mente y el cuerpo experimentan cambios acelerados, y se sientan las bases de la identidad. Quienes hemos pasado por esta etapa —o quienes son padres de adolescentes— sabemos que es un período complejo, pero es crucial entender que forma parte del proceso. En esta fase, los actos no siempre coinciden con las palabras, y la coherencia puede ser un desafío.
La adultez es la etapa del crecimiento profesional, personal y, para muchas mujeres, de la maternidad. Aquí, asumimos y gestionamos una gran cantidad de responsabilidades. Algunas deciden formar una familia, casarse o tener su primer hijo, sin dejar de lado sus carreras profesionales. Otras, además, empiezan a cuidar de sus padres, que entran en la vejez. Sin duda, es una fase demandante.
Por último, la madurez y la menopausia marcan un período de introspección, liberación y aceptación de la sabiduría acumulada. Muchas mujeres sienten entonces una conexión más profunda con su propósito y redefinen su valor en la vida, adoptando una perspectiva más rica y serena.
Algunos creen erróneamente que esta etapa representa un declive, pero yo la considero la edad de oro (Golden Age), donde sabemos exactamente qué queremos, qué no estamos dispuestas a negociar y qué esperamos de los demás.
¿Cómo cambian nuestras necesidades en cada etapa?
A lo largo de la vida, nuestras necesidades emocionales y físicas evolucionan:
En la adolescencia, buscamos independencia.
En la adultez, anhelamos estabilidad.
En la madurez, priorizamos la reflexión y el legado.
Es fundamental aceptar el cambio y no resistirse al paso del tiempo. Cada etapa tiene algo valioso que ofrecer, incluso en los momentos difíciles. A medida que envejecemos, podemos redefinir qué significa ser una mujer (o un hombre) exitoso, fuerte y feliz. Recuerden: lo que crees, lo creas.
Transformar tu enfoque es posible. Puedes reeducar tu mente; es esencial dejar de enfocarte en eventos traumáticos del pasado. Aquello a lo que prestas atención determina tu calidad de vida. La vida es un proyecto, y “no existe un viento favorable para quien no sabe a dónde va”. Quien no tiene un plan, se convierte en esclavo de lo inmediato.
Muchas gracias. ¡Feliz semana! Recuerden: el cambio de actitud es lo más importante.
Encantada de estar con ustedes desde Ciudad de México.
Adriana Fuentes Díaz
Escritora y conferencista.
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