Tlaxcala
La ciudad imaginada / Por: Dr. José Alfonso Baños Francia
El estado más pequeño de México es Tlaxcala, esparcido en una extensión aproximada de 4 mil kilómetros cuadrados y contando con más de un millón de habitantes. La región se distingue como una tierra rica en historia, cultura y tradiciones, integrando un poderoso patrimonio mesoamericano y colonial.
En el siglo XVI, Tlaxcala jugó un papel relevante en la conquista de Mesoamérica. A diferencia de otras civilizaciones que resistieron a los españoles, los tlaxcaltecas establecieron una alianza estratégica con Hernán Cortés en 1519. Este pacto fue motivado por la arraigada enemistad con los mexicas de Tenochtitlán, quienes los sometían constantemente exigiendo el pago de tributos. Gracias a esta alianza, los tlaxcaltecas se sumaron con miles de guerreros a los embates que influyeron en la caída del imperio nahua en 1521. Como recompensa, la Corona española otorgó privilegios especiales a la región, como el derecho a gobernarse con cierta autonomía. Como resultado, prevalece en el imaginario mexicano una imagen de traición vinculada a esta porción territorial.
Actualmente, la capital del estado es Tlaxcala de Xicohténcatl, nombre que honra al guerrero que se opuso a la alianza europea y que terminó su vida por orden de Cortés. Constituye una zona metropolitana de alcance interestatal con Puebla de los Ángeles. La ciudad es un reflejo del mestizaje cultural, teniendo en la Plaza de la Constitución a un punto emblemático, donde se pueden admirar hermosos edificios. En el interior del Palacio de Gobierno destacan los murales del pintor Desiderio Hernández Xochitiotzin, hermosa narrativa visual sobre la historia de la región.
Un punto esencial para visitar es el Santuario de la Virgen de Ocotlán, una joya del barroco mexicano. Según la tradición, en 1541 la Virgen María se apareció a Juan Diego Bernardino y le mostró un manantial con aguas curativas. Desde entonces, es un punto de peregrinación de alcance regional. Su interior es una muestra de la riqueza artística de la época colonial, con retablos dorados y una cúpula impresionante, resaltando el Camarín que data de 1687 y se desplanta en un octágono recubierto de oro, pintura y decoración recargada.
También destaca el sitio arqueológico de Cacaxtla, famoso por la belleza de sus murales, así como el buen nivel de conservación, mostrando influencias mayas y teotihuacanas. Ahí se congregó un importante centro ceremonial y militar de los olmecas-xicalancas.
Actualmente, Tlaxcala es un estado en crecimiento, con una economía basada en la industria, la agricultura y el turismo. Su historia, gastronomía y festividades, como la Huamantlada y el Carnaval, lo convierten en un destino fascinante que mantiene viva la esencia de México. Visitarlo es una grata experiencia que motiva a regresar con la frecuencia que sea posible.

