Reflexiones sobre la renovación moral
Red Interna / Por: Humberto Famanía Orteg
La responsabilidad de renovarnos moralmente es común, pero la obligación de encabezar esta tarea corresponde al gobierno.
La renovación moral no debe ser persecución. No se mide por acciones penales ni debe estar al servicio de actitudes revanchistas de personas y grupos, ya que constituye un esfuerzo para volver a la sobriedad y austeridad propias del régimen republicano, y supo subordinar todo interés personal o de grupo a los intereses de la nación. Eficiencia y honestidad no son términos que se excluyan. No debe sacrificarse una por otra. Se necesita que ambas características sean inherentes al ejercicio de la función pública.
Es inmoral la confusión de las finanzas del sector público con las propias. La función pública no se compagina con los negocios privados, y menos aun cuando estos se benefician del servicio de aquella.
La responsabilidad de renovarnos moralmente es común, pero la obligación de encabezar esta tarea corresponde al gobierno, por ser conductor de la sociedad. Estos tres niveles de gobierno son los que llevan la batuta en todo esto.
Lo digo nuevamente: es la revigorización de todo lo que propicie y garantice el cumplimiento de nuestros deberes con la nación. Del empeño de los servidores públicos depende el éxito de los programas de gobierno. Los recursos patrimoniales del país, del estado y del municipio son para servir al pueblo, no para servirse de ellos. Nuestro deber será siempre el derecho.
En esta ocasión, mis respetables lectores, quise hacer un paréntesis para poder reflexionar un poco sobre los valores morales y contribuir con esta cruzada con el ánimo de sumarme a mis paisanos en la renovación, para beneficio de nuestra familia y sociedad, dejando al final este pensamiento:
Moral es una palabra de hondo sentido en la función pública, privada y social. Hierra quien cree que moralizar es fácil, que es cuestión de prédica oportuna. Moral es honradez, rectitud, decoro y escrúpulo. Es montaña abrupta y empinada, y no ya terso. Es cuesta que no se escala con solo aleccionar o amonestar; demanda mucho, mucho más, y sobre todo demanda ejemplos.
