Maltrato pasivo y medicación sin supervisión veterinaria

Desentrañando el bienestar animal / Por: MC Sara Patricia Chagolla Morales

En muchos casos, la negligencia inicial del dueño es la verdadera causa del desenlace

Hoy quiero hablarles de otro tipo de maltrato: el maltrato pasivo, en el que las personas medican a sus animales basándose en lo que les han recetado a sus hijos o en tratamientos previos de otras mascotas, intentando solucionar el problema sin consultar a un veterinario. ¿La razón? Les parece que “el veterinario sale muy caro”.

Pero eso no es todo. Muchos esperan hasta que el animal está en un estado crítico de salud para llevarlo al veterinario, y entonces exigen que lo salven “porque llegó con vida”. ¿Saben qué? Esto también es maltrato. ¿Por qué? Porque no se le brindó un tratamiento adecuado desde el principio.

Desde el momento en que detectas una enfermedad, el animal debe ser atendido por un veterinario. No importa si eres enfermero, médico humano, odontólogo o nutriólogo: los conocimientos en salud humana no son suficientes. Cada especie es diferente y requiere tratamientos específicos.

Este problema es común en refugios o criaderos, donde algunas personas, por tener años de experiencia con perros y gatos, asumen que pueden medicarlos “porque ya saben lo que necesitan”, basándose en tratamientos anteriores.

¿Y qué consecuencias tiene esto?

  • Intoxicación o empeoramiento de la condición del animal.
  • Resistencia antimicrobiana: Los patógenos que intentamos combatir se vuelven más fuertes ante medicamentos mal administrados.

¿Cómo afecta esto a la salud pública?

  • Los microorganismos resistentes se propagan a través de heces u orina en espacios públicos.
  • Aunque recojas los desechos, los patógenos persisten en el ambiente.
  • Los humanos los ingerimos (por ejemplo, en alimentos contaminados) o los inhalamos, desarrollando resistencia a antibióticos y desparasitantes.

En resumen:

  • El maltrato pasivo no solo perjudica a los animales, sino que pone en riesgo a toda la sociedad.
  • Automedicar mascotas contribuye a crisis sanitarias globales, como la resistencia a los antibióticos.

Y hay otro problema grave:

Cuando finalmente llevamos al animal al veterinario en estado terminal, culpamos al profesional si no logra salvarlo. Olvidamos que los veterinarios no son dioses y que, en muchos casos, la negligencia inicial del dueño es la verdadera causa del desenlace.