La danza que late con fe
Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes
Las peregrinaciones a la Virgen de Guadalupe representan la celebración más importante en Puerto Vallarta. Durante el docenario, cerca de 180 mil personas se congregan con devoción para ofrecer expresiones de fe a la Emperatriz de América. Una de las manifestaciones más icónicas es la tradicional danza prehispánica de Beto Franco, cuya energía y pasión residen en el corazón de los peregrinos que llegan a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. Al frente de esta tradición se encuentra Pedro Curiel, quien ha dedicado 26 años de su vida a esta expresión cultural, 14 de ellos como director del grupo.
Pedro Curiel, en entrevista comparte esta emotiva experiencia que implica agotamiento físico, pero también una gran satisfacción personal
¿Cómo se llama la danza que interpreta el grupo?
Es la Danza Azteca, la Danza del Pueblo, se considera como la Danza del Pueblo porque en el año que se fundó por nuestro fundador en el año de 1940, Vallarta no era una ciudad era un pueblo, era un pueblo típico y es por eso que se le conoce como Danza Azteca a la Danza del Pueblo, su fundador fue el señor Roberto Franco Urrutia, quien hace ya 14 años falleció.
¿Cómo inició la tradición de la Danza del Pueblo?
Él contaba que más que nada la formó para bailarle a la Virgen de Guadalupe, para agradecerle a los favores, las bendiciones, todo eso que uno a veces le ofrece a la Virgen por algún milagro o favor que les concede.

¿A qué se dedicó Roberto Franco antes de ser danzante?
Él toda su vida prácticamente se dedicó a arreglar el altar de la Virgen de Guadalupe, a hacer bailes folklóricos para las escuelas, para los festivales escolares, eso era a lo que se dedicaba, pero más que nada este fue el fundador de esta danza que es la danza más vieja de las fiestas guadalupanas, y hasta la fecha sigue existiendo con una buena participación de danzantes y en el gusto del público.
¿Desde cuándo se conoce esta tradición?
Se dice se dice, porque hay documentos, hay papeles, cartas de peticiones que desde 1940 se tiene registro de esta tradición, hay personas que han pasado y han muerto a lo largo de este periodo, y que se están renovando constantemente, es el caso de Manuel, quien es ya la cuarta generación de danzantes en su familia, su abuelo que falleció hace aproximadamente quince años, fue tamborero de la agrupación, y él apenas se está enseñando a tocar el tambor para seguir con la tradición familiar.
¿Es difícil la labor del danzante?
Todo depende, si le agarras el ritmo en los dos meses en que tenemos de ensayos y te adaptas, no está difícil, hay gente a la que le gusta esto, y le da un poco de vergüenza al principio, pero en cuanto se te pasa, te sientes orgulloso de ser parte de esta tradición.
Son 26 años de participar en esta tradición, ¿cuál es la mayor satisfacción para ti?
Son los milagros que han pasado, y que en su momento su fundador me platicaba, yo en su momento no lo creía, no lo veía de esa manera, pero te voy a platicar una historia que la tengo bien grabada en la memoria.
Te voy a dar el nombre de la persona, solamente su apellido no lo voy a decir por respeto a ella, pero fue algo que me quedó muy marcado. Esa persona llegó hace aproximadamente doce años, llegó faltando tres días para que iniciara el docenario, llegó diciendo que venía de parte de un padre, que por favor le diéramos la oportunidad de danzar, y nos dijeron, no pregunten por qué. A tres días sin saber nada de ella, entre todo el grupo le ayudamos a hacer las cosas, se realizaron y todo sin novedad, lo que me llamó la atención, es que ella dijo voy a bailarle todo un año a la Virgen de Guadalupe hasta donde vayamos, y lo que me sorprendió particularmente es que ella bailó “a raíz” todo el año, pero lo más curioso fue que los 12 días estuvo activa, enfrentando el solazo, participó en la Peregrinación de los Favorecidos, y en todas las que pudimos, y ella “a raíz”, y el mero 12 de diciembre timbró su celular, me acuerdo que acabábamos de terminar la última peregrinación con la que cerramos, la del hotel Rosita, y ella respondió su teléfono y que se mete llorando a la iglesia, pues claro, nos quedamos extrañados por saber qué le había pasado, tuve la curiosidad de saber qué le pasaba y fui a preguntarle, entonces ella me respondió con las lágrimas en los ojos, “Se me hizo el milagro, ¿sabes por qué estoy aquí?, porque mi hijo se cayó de las escaleras de un segundo piso, a mi bebé ya me lo habían desahuciado y revivió, abrió los ojos y preguntó por su mamá”.
Esa anécdota la tengo muy grabada, fue un doce de diciembre, ella bailó con mucha fe a la virgen, y el mero doce de diciembre le regaló el milagro cuando cerramos la última peregrinación, y es algo que me quedó grabado, y es por eso que digo que la fe es muy grande y Dios es muy grande, y la Virgen es muy grande. Ella ya ahorita tomó otro rumbo, se fue a Tijuana, pero me ha dicho que el día que regrese quiere seguir agradeciendo a la Virgen. A raíz de eso, ella bailó todo un año “a raíz”, a donde íbamos, en México y a donde fuéramos, ella andaba “a raíz”, porque ella tuvo que pagarle la manda de agradecimiento a la Virgen de Guadalupe, es una de las experiencias que me ha quedado muy grabada.
¿En 26 años has visto cambios en las peregrinaciones?
Yo te voy a decir que no, es la fe, todo es la fe. Tú sabes que a veces estamos bien, a veces estamos mal, cuando estamos bien a veces no nos acordamos de la Virgen y de Dios, pero cuando ya sentimos que nos está llevando la tristeza, pues prácticamente ya nos acordamos y ahí venimos, no nos va bien y no nos acordamos, nos va mal y ahí estamos solicitando ayuda, pidiendo milagros.
¿Sólo danzan durante las peregrinaciones del docenario?
Andamos prácticamente lo que son los 12 meses del año, no nada más aquí, siguen las fiestas en los pueblos, en las colonias, a donde nos inviten vamos, porque una de las partes del legado de nuestro fundador que nos lo pidió, es que brindáramos el apoyo a cualquier parroquia que lo necesite, y también otro de los legados que él nos dejó es, aquí no importa tu físico, solamente importa tu fe y tu voluntad para agradecerle a Dios, ¿por qué?, porque a veces han llegado personas que están gorditas, que están con alguna discapacidad, pero aquí todo el mundo cabe para agradecerle a Dios y a la Virgen, no nos importa su físico, solamente que tengan fe y voluntad para agradecerle a Dios.
¿Dónde ensaya el grupo?
Nosotros ensayamos por lo general dos meses antes de que inicien las fiestas, en la isla del Río Cuale ensayábamos anteriormente, ahora ensayamos en la colonia El Remance que es donde vivía su fundador, duele mucho decir esto, pero es la realidad, desgraciadamente los extranjeros que han llegado de otros lados, llegan a correr a la gente local de Vallarta, mucha gente nos ha preguntado por qué salimos de esa tradicional colonia, y yo pienso que es el momento de decirlo, a unos extranjeros les molestaba el ruido del tambor, el ensayo, y para no ocasionar problemas, tuvimos que buscar otra sede, y ahorita ensayamos en lo que es la isla del Río Cuale, y hasta ahorita todo ha estado bien, hemos tenido buen apoyo de los vecinos, y hemos tenido apoyo de los turistas.

