El ciclo de la vida y la eutanasia
Educación y parentalidad / Por: Dr. Jesús Cabral Araiza
“A veces se condena a muerte, pero también se puede condenar a la muerte en vida”. Pablo Galindo Arlés, 2021

Hablar del ciclo de la vida cuando esta es planeada o está en sus inicios generalmente es un placer. Sin embargo, hablar de eutanasia y de temas tan disímiles resulta algo incómodo. Cuando nuevos padres de familia tienen un hijo, experimentan una serie de cambios biopsicosociales que no se pueden entender desde el entendimiento del diálogo o la lectura; sin duda, tienen que ser vividos y sentidos con todos los sentidos desde la experiencia personal.
No obstante, no todas las experiencias de vida son placenteras. Eventualmente entendemos que parte de la vida implica un proceso de finalización y es la muerte. Dicho momento solemos idealizarlo y pensar que no será doloroso ni en lo físico ni en lo emocional; así, lo ritualizamos, idealizamos o negamos como parte de las “estrategias” de afrontamiento al mismo. Al final, realmente no sabemos cómo será con certeza, pero sí deseamos que sea como pensamos.
Para fines prácticos, el debate tiene que aterrizar en una legislación que regule su comprensión y aplicación. Pero vayamos por partes: ¿qué debemos entender por eutanasia? Pues bien, Merchán-Price (2019) señala lo siguiente: podemos definir el espectro eutanásico como el conjunto de conductas reales tomadas, ya sea por el sujeto activo (el que mata) o por el sujeto pasivo (el que pide que lo maten, o que lo ayuden a quitarse la vida, o que lo dejen morir, o el que es asesinado sin su consentimiento), y que ya sea por desconocimiento o con la expresa intención de confundir, se asocian equivocadamente con la eutanasia.
No confundamos eutanasia con asesinato. Tener una muerte digna está asociado inequívocamente con aspectos socioculturales y rituales de diversas culturas en el desarrollo de la humanidad. Pero cuando una persona expresamente no desea morir y menos a manos de alguien más, y es asesinada, es justamente eso: un asesinato, no una muerte asistida. En este último caso sí podríamos hablar de eutanasia.
Advertí que no es fácil el tema en su abordaje y quizás para muchos tampoco en su aceptación o en su entendimiento. Para ir introduciendo culturalmente al tema, le sugiero, amable lector, revisar la biografía de Jack Kevorkian, médico estadounidense que trabajó recientemente con casos terminales que le solicitaban la muerte asistida y realizó una serie de acciones para satisfacer dichas demandas. El caso plantea dilemas éticos que hasta hoy se debaten, pero le podrá dar otra perspectiva desde quien sufre y por qué se pueden tomar dichas decisiones. De igual manera, le recomiendo el filme Mar adentro (2004), que plantea la realidad de un enfermo motriz que no puede disfrutar de la vida y los dilemas que lo llevan a tomar una decisión terminal.
Finalmente, y más que otra cosa, espero lograr sensibilizarlo sobre la importancia de abrir el debate para que, en los casos que sea necesario, las personas decidan, como en muchos otros asuntos, sobre el término de su vida. No como un arranque temporal o producto de una condición de depresión psicológica, sino más bien como una decisión final que pretende ser lo menos dolorosa para quien la toma y para quienes deja.
Le saludo cordialmente.

