Descardano Morales: El arte como amalgama de cuerpos y tecnología

Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes

Cada obra es una fusión de arte y tecnología

El artista plástico presenta su colección “Hieros Gamos: Matrimonio Sagrado” en la galería Pájaro Rojo, donde comparte su visión sobre el arte, la inteligencia artificial y su evolución en el mundo de la pintura.

¿En qué consiste la serie Hieros Gamos?

“Esta es la serie de Hieros Gamos, que en resumidas cuentas es un Matrimonio Sagrado. Es lo que todo está sucediendo en un momento. Como ves en mi obra, es una combinación de cuerpos. Presenté esta serie en la Ciudad de México con el título Hieros Gamos: El Espejo, abordando temas como la realidad aumentada y la inteligencia artificial. Cuando no puedes con el enemigo, mejor te le unes; la inteligencia artificial ya está pintando cuadros, ¡imagínate!

Esta nueva entrega de Hieros Gamos se llama Parusía, que para quienes conocen de la Biblia, es la segunda venida del Mesías. Fue como la anunciación del proyecto que ya venía. Si observas mis cuadros, algunos son como mi primera época, pero después viene esta amalgama gigantesca de cuerpos, donde no se distingue dónde empieza uno y dónde termina el otro. Todo está sucediendo en este momento. Es como ese sueño que tenías de niño cuando querías ser astronauta o beisbolista. De repente, te das cuenta de que estás siguiendo el sueño de un niño que ya no eres y no puedes salir de ahí. Somos todos al mismo tiempo, y eso es Hieros Gamos, un montón de cosas sucediendo, pero siempre a través de la carne, de las paredes latientes de la carne. Eso es Hieros Gamos, humanidad en carne”.

¿Qué sigue para esta serie?

“No sé si esta serie ya la voy a terminar. Apenas la presenté en una galería en la Ciudad de México, primero con El Espejo y ahora con Parusía, que representa esa promesa, eso que estamos esperando que suceda. Nos abrieron las puertas en la galería Pájaro Rojo en Puerto Vallarta, con mi querida amiga Magdalena Díaz. Me encanta el espacio del Art Walk, que es impresionante. Desde que entras a la calle, parece Navidad todos los días y el clima es espectacular. Por eso trajimos Parusía a Vallarta con Pájaro Rojo, porque representa la promesa de lo que viene”.

¿Cómo involucras el arte con la inteligencia artificial?

“Nos guste o no, la inteligencia artificial ya está aquí. Dios quiera que no sustituya empleos, pero realmente, si la inteligencia artificial es el caballo que te lleva a un lugar, nosotros seremos los jinetes. Un caballo sin jinete se pierde. Nosotros somos los ojos, los oídos y el cerebro que siente. Si algún día la inteligencia artificial desarrolla conciencia, entonces ya valimos. Sería como la película de Terminator.

Por ahora, nosotros le damos identidad y dirección. Mi trabajo empieza con un boceto. Si vieras el boceto y la obra terminada, no tienen nada que ver. Con la inteligencia artificial parece que sí está sucediendo algo en constante cambio. Mientras mi obra sucede, la inteligencia artificial será mis ojos cuando mis manos estén ocupadas”.

¿La inteligencia artificial descifra tu boceto?

“La IA analiza todos los metadatos, o no sé cómo se llame porque eso lo hizo un ingeniero. Yo apenas sé prender una computadora. Yo soy pintor, mi mundo es el óleo. Lo de la tecnología no sé cómo funciona, pero en mis viajes de artista, he visto cómo se metamorfosea mi obra. Algunos cuadros parecen tener movimiento, otros se ven como amontonamientos, pero yo así los visualizo en mi mente”.

¿Cómo iniciaste en la pintura?

“Es una muy bella maldición, como decía Charles Bukowski en esa frase trillada pero hermosa: ‘Si encuentras lo que te hace feliz, entrégate y deja que te mate’. Desde pequeño lo sabía, hay algo que te llama. Pensé que mi lenguaje sería hablado o escrito, pero me encontré a mí mismo en la pintura. No puedo hacer nada más que pintar”.

¿Hace cuánto empezaste?

“Hace relativamente poco. Aunque ya estoy viejo, no lo parezco. Llevo solo cinco años pintando. Antes de eso, nunca había expuesto. Comencé en 2019”.

¿Cuál fue el primer tema que elegiste?

“Siempre ha sido el cuerpo humano. Uno necesita ver una cara. ¿Has notado que cuando hablas por teléfono caminas de un lado a otro? Es tu cerebro buscando con quién conversar. Se necesita un cuerpo, un rostro, aunque en muchos de mis cuadros no hay ojos. Eso lo hago a propósito, porque en la búsqueda del ojo te encuentras con el cuerpo”.

¿Qué nuevos proyectos estás desarrollando?

“Aún no tengo idea. Creo que la pintura te suelta cuando ella quiere. No puedo presupuestar nada. Dicen que, si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes. Estoy apenas en la etapa de diseño”.