Del fogón de su abuela a las cocinas del Sheraton
Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes
En la Costa Chica de Guerrero, en un pequeño pueblo llamado Los Llanos del Coco, nació Rafael Ramírez Nazario, hoy sous chef del hotel Sheraton Buganvilias en Puerto Vallarta. Su historia es la de un hombre que, con disciplina, pasión y un profundo sentido humano, escaló desde los trabajos más humildes en la hotelería, hasta convertirse en un referente de liderazgo y calidad en la cocina profesional.
Criado por su abuela, Rafael aprendió desde niño que la cocina es mucho más que alimento: es tradición, paciencia y amor. Recuerda con especial cariño las tortillas hechas a mano, las salsas molcajeteadas y, sobre todo, las costillitas de cerdo cocinadas a la leña con una rama entera de epazote, cuyo aroma se le quedó grabado para siempre. Ese contacto temprano con los sabores auténticos y el respeto por la materia prima marcaron la base de su estilo culinario, donde la sencillez y el cuidado en cada detalle son esenciales.
Su camino en la gastronomía comenzó casi por casualidad. A los 17 años, viviendo en Acapulco con un tío que trabajaba como cantinero, aceptó ayudar en un evento para ganar dinero y comprarse unos tenis. Esa experiencia lo enamoró del mundo de la hospitalidad. Pronto ingresó como steward en un hotel, lavando trastes y utensilios. Pero su curiosidad por lo que sucedía en la cocina lo llevó a aprovechar cada momento libre para observar a los chefs y aprender, aunque en aquella época la enseñanza se reservaba celosamente.
La perseverancia lo hizo destacar. Con el apoyo del chef ejecutivo Hugo Valdés, Rafael pasó de steward a ayudante de cocina, y de ahí a cocinero B, cocinero A y chef de partie en tan solo seis años. Su ascenso se aceleró gracias a un episodio inesperado: durante un importante evento para FONATUR, el chef titular fue detenido y el director del hotel confió en él para sacar adelante la cena. El resultado fue impecable y Rafael se ganó el reconocimiento y el respaldo de la empresa, que incluso le pagó sus estudios de gastronomía.
A lo largo de su carrera, ha trabajado en destinos clave como Cancún, Playa Mujeres, Los Cabos y Puerto Vallarta, en cadenas de prestigio como Westin, Moon Palace y Excellence. En cada lugar, además de perfeccionar su técnica, ha promovido una cultura de disciplina, higiene y respeto por el trabajo en equipo, implementando estándares rigurosos como la correcta separación de residuos y la estandarización de presentaciones.
Desde agosto de 2023, Rafael Ramírez es el sous chef del Sheraton Buganvilias, un reto que ha asumido con la meta de llevar al hotel a la excelencia culinaria. Bajo su coordinación, el área de banquetes ha ganado reconocimiento en TripAdvisor como la mejor en catering de bodas y eventos, gracias a la puntualidad, el cuidado en los montajes y el sazón.
Su filosofía combina la exigencia técnica con un liderazgo humano. “Me gusta ponerme en los zapatos de las personas, apoyar a mi equipo y enseñar. No me guardo nada, porque sé lo que es que no te quieran compartir el conocimiento”, afirma. Para él, la capacitación constante es una inversión que se traduce en mejores experiencias para los huéspedes.
En la cocina, Rafael disfruta tanto de la administración como del contacto directo con los platillos. Es común verlo llevar personalmente un plato a la mesa, convencido de que “de la vista nace el amor” y que un buen servicio comienza con un platillo fresco, bien presentado y perfectamente sazonado.
Si algo lo distingue es que, aunque es exigente, no busca ser recordado como un capataz, sino como un chef que defendió y cuidó a su equipo, que enseñó con generosidad y que, sobre todo, amó su profesión. “Quiero que me recuerden como alguien que no estaba peleado con la disciplina, pero sí comprometido con que nuestros huéspedes vivieran una experiencia que no olvidaran.”
Hoy, aquel joven que comenzó lavando trastes para comprarse unos tenis es un líder en la gastronomía hotelera, un profesional que lleva consigo la enseñanza de su abuela y el orgullo de sus raíces, convencido de que el verdadero éxito no solo está en el reconocimiento, sino en dejar huella en las personas con las que se trabaja y en quienes disfrutan de su cocina.

