“El motor de Vallarta está en sus pequeños empresarios”

Por: Miguel Ángel Ocaña Reyes

Francisco Gabriel Vizcaíno Rendón / Presidente de COPARMEX Puerto Vallarta.

Francisco Gabriel Vizcaíno Rendón, presidente de COPARMEX Puerto Vallarta, creció entre mostradores, clientes y cuentas por cobrar. Su historia personal, marcada por el trabajo familiar, le ha dado una visión clara: el desarrollo económico de la ciudad depende en gran medida del micro y pequeño empresario. En esta entrevista, comparte su trayectoria, los retos que enfrenta el sector y su visión de cómo fortalecerlo con diálogo, capacitación e innovación.

¿Dónde naciste y cómo te involucraste en el entorno empresarial?

Nací en Puerto Vallarta el 9 de octubre de 1983. Mis padres comenzaron a emprender ya en su vida adulta. Mi papá ha estado al frente de las empresas familiares durante casi cuatro décadas, especialmente de un hotel en San Carlos, Rincón de Guayabitos. Mi mamá, después de seis años como ama de casa, inició junto con mi padre el primer negocio de venta de pañales y artículos de limpieza personal en Compostela, Nayarit. Ahí, en el centro de la plaza principal, aprendí a sacar cuentas, atender clientes y entender la importancia del servicio.

¿Cómo fue tu acercamiento al desarrollo empresarial?

Desde joven observé cómo mis padres crecían en ese ámbito. Mi mamá, por años, tuvo un negocio sin competencia en Compostela. En temporadas como Navidad, viajábamos a comprar juguetes para que los padres ayudaran a Santa Claus, y en el Día del Niño íbamos a surtirnos a papelerías. En mi adolescencia, mi responsabilidad aumentó cuando en Rincón de Guayabitos abrimos un depósito de cerveza. Imagina a un adolescente al frente… fue divertido, pero sobre todo una gran escuela: traté con proveedores, conocí diferentes culturas y aprendí a desenvolverme en un destino turístico.

¿Qué visión empresarial te dejó esa experiencia?

En la universidad, coincidí con un momento de cambios en México: el gobierno federal impulsaba el emprendimiento y el fortalecimiento de las MIPyMES. Participé en talleres, conferencias y programas de apoyo que me sensibilizaron sobre las necesidades del micro y pequeño empresario. Ahí descubrí que muchos emprendedores nos lanzamos al mercado con entusiasmo y pasión, pero sin una estructura que garantizara la permanencia del negocio.

Esa vivencia me dejó una convicción: si el micro, pequeño y mediano empresario tuviera acceso a capacitación constante y acompañamiento profesional, su capacidad de competir y crecer sería mucho mayor. Estos negocios son el corazón de la economía local; sin embargo, la mayoría enfrenta las mismas barreras: falta de planeación, desconocimiento financiero, poca inversión en marketing y escaso uso de tecnología. Por eso, desde mi faceta de consultor, me he enfocado en dotarlos de herramientas prácticas: organización interna, estrategias de ventas, finanzas sanas y, sobre todo, disciplina para separar las cuentas personales de las empresariales.

¿Cuál es tu visión para COPARMEX?

Nos hemos acercado mucho al micro y pequeño empresario, que no siempre busca financiamiento, sino herramientas que le permitan profesionalizar su negocio. Esa sensibilidad por sus necesidades ha sido clave: conozco sus carencias porque las he vivido y sé lo difícil que es mantener a flote un negocio cuando todo parece ir en contra.

Logramos, por ejemplo, descuentos del 50% en certificaciones como el Distintivo M y Punto Limpio, que normalmente cuestan 15 mil pesos. También impulsamos el programa “Empresas de 10”, que capacitó a decenas de negocios. Pero más allá de los logros, el reto sigue siendo la constancia: muchos empresarios tienen la voluntad de mejorar, pero la presión diaria, la rotación de personal y la inestabilidad económica les impiden destinar tiempo a capacitarse. Mi insistencia es que, aunque implique sacrificio, la capacitación no es un lujo, es una inversión que marca la diferencia entre sobrevivir y crecer.

Tu presidencia se ha enfocado en ese sector…

Sí, y sin confrontación con los grandes empresarios, de quienes debemos aprender. Ellos también empezaron pequeños y han crecido gracias a estructuras sólidas. Lo importante es adaptar esas prácticas a nuestras posibilidades. Desde COPARMEX ofrecemos asesoría en marketing, temas jurídicos, laborales y de desarrollo empresarial. Invito a los socios a acercarse: a veces, una charla con café basta para encontrar soluciones.

Mi compromiso con este sector es genuino porque sé que son ellos quienes más necesitan respaldo. El micro y pequeño empresario no cuenta con departamentos especializados ni con presupuestos amplios; por eso la cercanía, la orientación directa y la capacitación hecha a la medida son vitales. Cuando ese acompañamiento existe, los negocios no solo mejoran, sino que generan empleo más estable y fomentan la competitividad local.

¿Qué áreas de oportunidad ves hoy en Puerto Vallarta?

Vivimos un escenario político diverso: a nivel local, el Verde; en Jalisco, MC; y Morena con fuerza en el Congreso. COPARMEX debe generar diálogo para impulsar incentivos que motiven al sector productivo. Si los empresarios están fortalecidos, pueden ofrecer mejores empleos, salarios y capacitación. Capacitar es clave: los grandes empresarios lo hacen constantemente y nosotros debemos seguir su ejemplo, aunque sea en formatos adaptados a nuestras realidades.

¿Qué urge hoy al empresariado?

Capacitación e innovación. Muchos temen a la inteligencia artificial, pero es una herramienta poderosa para optimizar procesos. También debemos ser creativos en la relación con el cliente: sistemas de cobro eficientes, delivery, uso de plataformas y diferenciación constante. En mi caso, en nuestra cafetería competimos con muchos negocios; mi esposa decidió abrir ahí mismo una escuela de repostería, lo que nos permitió diversificar e impactar socialmente.

La capacitación constante no solo es técnica, también es mental. Un empresario que se actualiza pierde el miedo al cambio, aprende a adaptarse y anticiparse a los retos. Eso es lo que queremos fomentar desde COPARMEX: que cada micro y pequeño empresario tenga la seguridad y las herramientas para tomar decisiones inteligentes y sostenibles.

¿Cuál es tu visión de responsabilidad social desde COPARMEX?

La responsabilidad social empieza adentro: buenas condiciones laborales, manejo correcto de proveedores, finanzas sanas y cumplimiento fiscal. Hacia afuera, debemos apoyar causas sociales, ecológicas y económicas. En Vallarta colaboramos con instituciones como Pasitos de Luz, Cáritas o la Asociación de Sordomudos. Esto no solo ayuda a la comunidad, sino que fortalece la reputación empresarial.

¿Cuáles han sido tus mayores retos como presidente?

Recibimos una COPARMEX con fricciones con el municipio. Abrir el diálogo fue difícil, pero lo logramos, primero con Turismo y luego con Padrón y Licencias, evitando incrementos en licencias municipales. También enfrenté críticas por no ser un gran empresario, pero mi compromiso con el micro y pequeño empresario ha sido claro. Esto ha permitido que la membresía crezca y que recibamos reconocimiento nacional.

¿Qué mensaje dejas al sector y a la sociedad?

El empresario no es el “malo del cuento”. Somos motor de México y de Puerto Vallarta; los trabajadores son el combustible. Sin empresarios no hay empleos, y sin trabajadores no hay empresas. Si logramos empatía y trabajo conjunto, generaremos más competitividad, riqueza y mejores condiciones de vida para todos. Nuestro ideal es un Vallarta donde tanto empresarios como trabajadores vivan y trabajen en un entorno digno, seguro y con oportunidades.