Legislación animal
Desentrañando el bienestar animal / MC Sara Patricia Chagolla Morales / Forense veterinario
El día de hoy quiero hablarte de una situación que se viene presentando desde hace años en distintas partes de la República Mexicana. Pero antes, déjame darte un poco de contexto.
Existen leyes que protegen a los animales a nivel federal, estatal y municipal. Aunque ninguna de estas puede estar por encima de la Constitución, lo que implica que deben respetarse los derechos humanos.
Sin embargo, en las leyes de protección animal de cada estado existen ciertos comités —o se solicita que se formen— para vigilar el cumplimiento de estas leyes. Estos comités, además de supervisar su aplicación, también generan estrategias para mejorar el bienestar de los animales, especialmente cuando se presentan casos de maltrato.
Asimismo, emiten recomendaciones y opiniones técnicas. El problema es que, en muchos casos, estos comités están quedando en manos de grupos animalistas. Y ni se diga de los reglamentos a nivel municipal.
Cuando se permite la inclusión de un médico veterinario, suele ser solo uno, lo cual representa una desventaja considerable. Esto porque los comités, en general, están conformados por más de tres asociaciones protectoras y un representante de cada secretaría vinculada con el tema del bienestar animal. Esto provoca, evidentemente, que la razón científica se vea sofocada por el sentimentalismo.
Y mira, no estoy en contra de los animalistas, pero sí cuando no hay equilibrio. Se pierde la ecuanimidad. Y es preocupante que la ciencia —la misma que nos ha llevado al espacio— esté siendo relegada por intereses disfrazados, lamentablemente, de amor.
Y si tú eres de los que piensa que esto no te afecta, te invito a reflexionar sobre lo siguiente:
- Jaurías callejeras que han causado la muerte de personas.
- Enfermedades transmitidas por animales.
- Afectaciones económicas que impactan directamente en la salud pública.
- Situaciones que, en nombre del bienestar animal, terminan poniendo en riesgo tanto a los animales como a las personas.
- Ingresos ilegales a domicilios, pasando por alto los derechos humanos y violando lo que establece el sistema de justicia penal acusatorio, en el que solo con una orden de cateo se puede entrar legalmente a una vivienda.
Todo esto sucede por una visión distorsionada del amor hacia los animales, en la que se exige que no se practique la eutanasia, se emiten recomendaciones basadas en emociones y no en criterios científicos que velen por el bienestar tanto de las personas como de los propios animales.
Desde nuestra trinchera, solo nos queda alzar la voz y esperar que llegue a los diputados, para que realicen las modificaciones necesarias en la conformación de estos comités. Lo ideal sería que estén integrados de manera equitativa entre representantes animalistas y médicos veterinarios.
No digo que los animalistas no sean necesarios, pero es importante que exista equilibrio. Porque esto, al final, siempre será por el bienestar de los animales no humanos, sin perder de vista la salud pública y el bienestar de la humanidad.

