La eutanasia: Un circo de malentendidos y eufemismos

ConCiencia Animal / MVZ. Carlos Arturo Martínez Jiménez

El termino más adecuado para referirse a la muerte asistida para un animal, sería “muerte con misericordia”

A pesar de que en estos últimos años, con una pandemia y una escalada de violencia bastante notable a nuestro alrededor, y más aún que un día de cada año nos burlamos y supuestamente convivimos con ella, la muerte sigue siendo un tema tabú en nuestra sociedad, en nuestras familias no se habla abiertamente sobre la muerte, y es que, si no podemos siquiera pensar en nuestra propia finitud, mucho menos en la de otro, debido quizás a este maquineo a la realidad, al apego, al deseo de querer que las personas sean eternas, o algún tipo de pensamiento mágico al sentido de seguir existiendo y transcender.

Además que los avances de la tecnología y farmacéutica aunado a los dilemas éticos hacen muy lejano un consenso al criterio para interrumpir la vida de un enfermo terminal humano, pero cuando todo esto toca a los animales de compañía, se abre aún más el umbral de confrontaciones entre los distintos pensamientos o criterios de la sociedad.

Buena muerte

El primer paso hacia la formación de un criterio hacia este tema, es sin duda conocer y reconocer plenamente los conceptos alrededor de la muerte, y no tratar de matizarlos, empezando con que la Eutanasia es una palabra de viene del qrieqo eu=bueno y thanatos=muerte, que se simplifica a “Buena muerte” y esto va en el contexto al acto de inducir la muerte de una forma tranquila y fácil, sin estrés ni dolor, básicamente como la interrupción de la vida por medio de un método indoloro que produzca una rápida inconsciencia seguida de la muerte.

Cuando se refiere a los animales, esta palabra debería ser utilizada únicamente a la administración médica de un agente letal con el propósito de dar muerte a un paciente para aliviar un sufrimiento intolerable e incurable. El segundo paso es evitar, y más por los profesionales de la salud animal, los eufemismos, ya que términos como sacrificio humanitario no es correcto, ya que se refiere a una ofrenda hecha a alguna deidad con carácter de expiación o petición, o bien, cuando alguien se ofrece voluntariamente por el bien de los demás.

Otro término muy común es “poner a dormir”, que indica una acción de carácter transitorio, mientras que la muerte es definitiva e irreversible. Tratar con eufemismos edulcorar el muy probable dolor de una persona ante la muerte, solo hace que los procesos sean más difíciles y que tomen más tiempo asimilar y darle la vuelta.

El termino más adecuado para referirse en general a la muerte asistida para un animal, sea el caso que sea, para cualquier animal que sea sería el de “muerte con misericordia” como el acto de interrumpir la vida de un animal mediante un método rápido y prácticamente indoloro para él, que involucra la responsabilidad de decidir el momento y la forma de su muerte disminuyendo su dolor físico, angustia y sufrimiento.

Criterios

Al médico veterinario zootecnista se le ha asignado el “privilegio” de poder decidir sobre la vida y la muerte de los animales, y por ello, requiere una adecuada formación que lo haga tomar conciencia de su gran responsabilidad, y tomar decisiones en situaciones críticas, pues tiene que procurar el bienestar de los animales.

Y aquí es donde viene una serie de reflexiones. ¿Cuál es el criterio para interrumpir la vida de un animal? El MVZ tiene la tarea de informar, educar y sensibilizar a los propietarios de los animales de compañía, enfatizando que no son objetos de posesión, sino que al adquirirlos también se adquiere el compromiso de cuidarlos y no abandonarlos hasta el momento de su muerte, a pesar de las enfermedades, accidentes o problemas que el animal pueda llegar a padecer, y como profesional responsable, está en todo su derecho de rehusarse a practicar la eutanasia o muerte con misericordia cuando considere que el caso no lo amerita, ejerciendo su autonomía y apelando a su objeción de conciencia, sin que nadie pueda obligarlo a hacer algo en contra de sus principios y de su ética profesional.

Pero, ¿qué puede hacer un veterinario cuando el propietario le dice que eso es muy caro y no quiere o puede pagarlo?

¿Qué decisión debe tomar cuando es evidente la irresponsabilidad de los dueños que nunca lo atendieron a tiempo, sino hasta que está demasiado grave y su actitud es la de no pretender seguir indicaciones ni adquirir los medicamentos necesarios asumiendo que ya hizo mucho con llevarlo?

¿Qué animal vale más?

¿Qué decisión debe tomar un médico que tiene la indicación en hacer un control de poblaciones ante los señalamientos de personas pro animalistas, que en su pensamiento mágico exigen que no se le mate aludiendo que algún día habrán de ser adoptados, pero pasan meses y años encerrados con el mínimo o nulo bienestar animal?, porque no hay ni habrá presupuesto para darles una vida digna, o depredando en zonas de fauna silvestre como si la vida de un perro o gato valiera más que la de otro animal, y reduciendo las poblaciones endémicas, o sabiendo el gran RIESGO que representan para la salud publica en una zona tropical como lo es Vallarta, con enfermedades latentes y zoonoticas como rabia, erliquia, hemobartonela, toxocariasis, entre decenas más,

¿Está por encima de la salud pública y la depredación de la fauna silvestre entre otros problemas ecológicos, por los berrinches y gritos faltos de conocimiento científico?

Los acumuladores de animales

La muerte con misericordia para el control de poblaciones no es la solución, pero lo que se está haciendo hasta el momento mucho menos, el supuesto rescate y acumulación de animales por personas pro animalistas, solo aumenta la irresponsabilidad de la sociedad lejos de disminuir la sobrepoblación de perros y gatos, para eso se necesita mucha educación, sanciones duras y efectivas y  mucha estadística y registro e identificación de los animales para lograr hacer algo real.

Es cierto que el hombre se ha auto designado mediador entre la vida y la muerte, quizá sin derecho, pero también conviene recordar, por ejemplo, que las hembras separan a sus crías más débiles para asegurar la supervivencia de los más aptos.

La intención al abordar este tema es ofrecer otros puntos de vista, mas no imponer o pretender que sea asumido como consenso entre médicos veterinarios zootecnistas, ni entre éstos y la sociedad, es dejar ese pensamiento mágico que algún día todo se arreglará de la nada solo por tener buenos deseos, y en verdad voltear a ver al verdadero problema que es la sociedad misma y falta de educación y empatía hacia los animales de compañía